Si has aterrizado en este artículo seguramente lo has hecho con el convencimiento de hacer mejor las cosas, de gestionar mejor tus responsabilidades y de olvidarte del maldito estrés que te persigue. Todos los que un día u otro nos hemos iniciado en esto de la productividad personal, hemos fallado, nos hemos equivocado, hemos caído y algunos nos hemos vuelto a levantar aprendiendo de los errores.

En este artículo quiero explicarte los 10 errores que cometí al iniciarme en productividad y que tú puedes evitar para ahorrártelos y así acelerar tu transformación en un Productivo Digital.

Querer es poder

Si no encuentras los motivos ni tienes una visión de lo que quieres conseguir es muy probable que fracases. Querer es poder dicen, y por tanto, el primer paso es conseguir la motivación y fijar nuestro objetivo para poder avanzar con paso firme por muchos inconvenientes y dificultades que nos puedan incomodar.

Fíjate que te he dicho conseguir motivación, que no fuerza de voluntad. La motivación es tener motivos, obvio ¿verdad?, algo que nos empuja a seguir adelante, a persistir. Y esa es la fuerza que necesitamos, un motivo o unos motivos que nos empujen a la acción. Por tanto si estás decidido a enmendar tus errores, el primero y más importante puede ser no tener motivos para ser más productivo, así pues no pierdas ni un minuto más en buscarlos. En algunos casos puede ser olvidar el estrés, conseguir más tiempo de calidad, obtener control y perspectiva, o tomar las riendas de nuestras responsabilidades de una vez por todas, por poner algunos ejemplos, pero tú debes buscar tus motivos, y te aconsejo que los escribas claramente y los sitúes en algún lugar que te sea imposible evitar (pegados en el armario de tu habitación, en el espejo, como fondo de escritorio), pues de esta forma no podrás ignorarlos y estarán siempre ahí para recordarte porque debes seguir adelante.

Me encanta que los planes salgan bien

Igualmente, si no has planificado tu futuro, sin un plan, es imposible que la misión se complete con éxito. Hay que tener un mapa que detalle los destinos pero no la ruta. Los caminos pueden variar, modificarse, adaptarse pero siempre para llegar a un destino marcado.

No cometas el error, especifica tu objetivo y traza un plan. Durante el recorrido, podrás modificar y adaptar tu plan, acomodarlo a las circunstancias, incluso te permitirá variar ligeramente tu objetivo, pero siempre tendrás un rumbo que te permita avanzar.

Inténtalo, escribe en un papel o en tu aplicación favorita qué es lo que quieres conseguir, visualizalo, y desencadena una lluvia de ideas sobre como podrías alcanzar ese resultado. Seguidamente, revisa de forma analítica esa lluvia de ideas, y trata de descubrir los primeros pasos que te conducen a tu objetivo.

Si estás interesado en saber como definir tus objetivos y alcanzarlos de una vez por todas, no olvides descargarte esta guía:

¡Cinco minutos más!

La rutina matinal es muy importante, ya que nos ayuda a afrontar el día con una actitud determinada. Si empezamos el día apagando el despertador para dormir cinco minutos más, si ignoramos el desayuno, si no nos tomamos el tiempo necesario para estructurar o revisar la jornada, todo lo encararemos de la misma forma, evitando cualquier responsabilidad y tratando de pasar el día.

Pienso que si hay algo que seguro compartimos todos los que nos dedicamos a divulgar sobre Productividad es nuestra “obsesión” por despertarnos temprano y empezar con una rutina fija. Y si todos lo hacemos, ¿será que funciona? Pues creo firmemente que así es, empezar el día con energía nos marca la actitud, nos predispone a afrontar los retos con ganas y con la moral bien alta. Y disponer de una rutina, nos ayuda a combatir la pereza, a no darnos excusas, y nos focaliza en nuestra siguiente acción, sin necesidad de pensar, sin tener que gastar más energía de la estrictamente necesaria.

En consecuencia, intenta levantarte con tu primera alarma evitando que vuelva a sonar unos minutos despues, y poco a poco, establece una rutina que te ayude a levantarte con el pie derecho.

Mañana será otro día

Esta poca determinación por el sacrificio, que seguramente brota de un inicio de día evitando los primeros compromisos contigo mismo, no te ayudarán a llegar a tus objetivos. Simplemente dejarás escapar un día más, y supongo que no hace falta que te recuerde que este día ya no volverá nunca.

La perseverancia y la persistencia son claves para la consecución de nuevos hábitos. Los cambios no llegan de un día para otro, no hay fórmulas mágicas ni atajos, todo se basa en el trabajo diario y constante. Habrá días en que todo lo verás negro, querrás dejarlo porque esto no va contigo, pero hay que ser fuerte y valorar todo el camino recorrido para evitar el abandono. Piensa en todo el esfuerzo dedicado hasta este momento de desfallecimiento, y valora si vale la pena lanzarlo por la borda. Ya te dije que no sería fácil, pero la recompensa será inmensa.

Como suelen decir “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, o mejor dicho “No dejes para mañana lo que DEBAS hacer hoy”.

La tecnología todo lo puede

Tu igual que yo, somos digitales, nos toca utilizar la tecnología intensamente y esta circunstancia nos empuja a cometer este error frecuentemente.

Probar una herramienta, y darle las culpas de no ser productivo. Cambiar de herramienta y excusarte diciendo que no funciona bien, y que necesitas otra. De programa en programa sin encontrar el software ideal para tus necesidades productivas, hasta que llegará el día en que te des cuenta que el problema no es la herramienta, si no que son tus hábitos productivos.

La clave son los hábitos, y la tecnología será una herramienta muy eficaz y que te facilitará mucho las cosas cuando tus hábitos estén consolidados. Aprende a utilizar las herramientas en su justa medida, alineada con tus hábitos, evitando que sea la herramienta quién los establezca antes incluso que tu mismo los tengas interiorizados. La herramienta te permitirá ahorrarte esfuerzo y tiempo, automatizará tareas, recordatorios y almacenará la información, pero dependerá de ti, solo de ti, que la herramienta que hayas elegido sea un complemento y no tu sustituto.

En próximos artículos hablaremos de algunas herramientas básicas para la gestión del día a día de todos los Productivos Digitales, y te mostraré cómo iniciarse con ellas para lograr que sean nuestro complemento productivo perfecto.

Tengo demasiadas cosas en la cabeza

En tu arrebato productivo o por la falta de actitud para saber decir “No”, de la que ya hablaremos en un artículo concreto, es muy probable que acumules más responsabilidades de las que realmente puedes y seguramente muchas de ellas que no son ni de tu interés, ni están alineadas con tus objetivos.

Créeme, si realmente vale la pena hacer un cambio productivo, es para hacer sólo lo que es realmente importante para ti, y aprovechar el resto del tiempo para disfrutar de la vida. No te confundas, ser más productivo no consiste en hacer más cosas porque sí, si no hacer las cosas que realmente te aportan valor a tu vida personal y profesional, y el resto saberlas eliminar o delegar.

Más allá de uno u otro sistema de productividad, de los que ya hablaremos, hacerse un listado de las cosas pendientes es una de las herramientas existentes más útiles. Lápiz y papel, o tu herramienta de tareas preferida y escribe todo lo que te ronda por la cabeza. Si nunca lo has hecho, haz una prueba e inmediatamente verás su enorme beneficio, y te sorprenderá el enorme poder de las listas para liberar la presión.

No saber decir NO

Muchas de las cosas que tienes en la cabeza son fruto de tu propia cosecha, pero también habrá muchas otras que te vendrán por terceros. El típico compañero que te cuenta que se ha construido él mismo una caseta para el perro y acabas navegando por foros de bricolaje para ver cómo se hace y ni siquiera tienes perro, el que te dice “tú que sabes de esto” y te pide si le puedes ayudar y acabas haciendo tú el trabajo porque es más rápido que no explicarselo, etc.

Hay que evitar distraerse, hay que saber decir NO y saber gestionar la presión externa. Evidentemente no te digo que no ayudes a los que te rodean, pero valora hasta qué punto hay que implicarse. Ya sabes lo de ayudar a levantar la carga pero no a llevarla.

No hacer un seguimiento del progreso

Lo que parece evidente para según qué retos pero no tanto para el reto productivo. Imagínate que te propones redactar 150 palabras diarias para un artículo, pero cada día cuando te pones a escribir no las cuentas. Cada día escribes, pero ningún día sabes cuanto. ¿Cómo vas a saber si estás cumpliendo con tu objetivo de escribir 150 palabras diarias?

Difícilmente si no sabemos donde estamos podremos saber cómo y dónde tenemos que llegar. Por lo tanto, tan importante es contabilizar las palabras que escribimos, como hacer un seguimiento de nuestros objetivos, para saber cuanto nos falta para lograrlos y conocer en que punto del camino nos encontramos. Atención, no hay que obsesionarse, pues habrá días que avances más en tu camino y días que menos, no se trata de analizar el número si no más bien la calidad y cuanto nos ha acercado lo que hemos hecho a nuestros objetivos.

Ser demasiado perfeccionista

No te voy a negar que considero positivo la búsqueda de la excelencia pero hasta un límite. Evidentemente siempre se puede mejorar, de hecho, creo profundamente en la mejor continua “Kaizen”, pero esto no debe impedirnos avanzar. Si hay que entregar un informe, terminar una web o redactar un artículo, está muy bien que lo revises, que trates de redondearlo, que busques el detalle, pero debe llegar el momento de darlo por terminado. Esto no quiere decir, que en un futuro, y con el espíritu de mejora bajo el brazo, queramos hacer una nueva revisión y actualización de nuestro trabajo, no será malo, siempre que el proyecto avance y no quede bloqueado para tratar de conseguir la perfección. Buscar la excelencia suma, encontrar la perfección suprema, frena.

No saber desconectar / descansar

Ya sabemos que el tiempo es finito, y que siempre hay más cosas por hacer que tiempo disponible para hacerlas todas, así que además de saber decir “NO” y poner atención a las tareas que nos acercan a nuestros objetivos, también debemos darnos tiempo para desconectar y descansar. Ser productivo también es saber desconectar y descansar, porque la productividad en muchas ocasiones es saber lo que podemos dejar sin hacer y lo que puede esperar.

Encuentra tu momento para no hacer nada, para relajarte, para disfrutar, nada más lejos que perder el tiempo, será un balón de oxigeno para seguir adelante con más fuerza.

Escoge una actividad que te facilite desconectar, sea el deporte, los videojuegos, bailar, pintar, etc. y que te permita alejarte de tus habituales obligaciones. Disfrutala intensamente y con atención plena (Mindfulness).

Ahora ya conoces los 10 errores que cometí al iniciarme en productividad y que tú puedes evitar. No te rindas, lo importante es levantarse cada vez que nos caemos del carro aprendiendo de los errores. Aprovéchate de este listado para evitar algunos que yo ya cometí, y te animo a dejar en los comentarios tu impresión sobre los errores enumerados, a comentar como los has afrontado, que nos expliques si has cometido otros y como los has superado o estás tratando de conseguirlo. Tu experiencia seguro que nos ayudará a todos.

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