Estás en tu puesto de trabajo y de repente, alguien te pide ayuda. Tú tienes montones de cosas por hacer, sabes que no tienes tiempo ni siquiera para ocuparte de tus asuntos, pero nunca es fácil decir no, y menos escucharlo, así que al final caes y le dices «Sí, claro», y te sobrecargas con compromisos que ni tan solo forman parte de tus objetivos.

Decir NO nos hace vulnerables, daña nuestro ego y nos incomoda pero si quieres realmente ser un Productivo Digital de alto rendimiento, necesitas aprender a decir NO, así que voy a explicarte cómo hacer que decir No sea más fácil que nunca.

¿Porqué siempre decimos Sí?

Decir sí es más fácil y cómodo, y queda bien. De forma natural buscamos agradar a los demás así que la primera reacción es evitar la confrontación y la controversia, para evitar el temido rechazo social. Está claro que tampoco se trata de decir a todo que no, si no más bien encontrar un equilibrio entre decir siempre que sí y decir a todo que no.

No es nada sencillo encontrar este equilibrio, pues necesitas una gran dosis de asertividad para defender que tus derechos y obligaciones son igual de importantes que los del resto.

Atención, no digo que sea malo quien de forma consciente y libremente dedica su vida a ayudar a los demás, a pesar de renunciar a sus propias necesidades. Aquí estamos hablando de los que no saben decir que no, frustrando sus propias necesidades y prioridades.

 

¿Qué beneficios aporta decir NO?

No será una tarea fácil, pero si empiezas a decir que «NO» con más frecuencia, lograrás grandes beneficios como:

  • Hacer mejor las cosas importantes. Podrás dedicarte a todo aquello que para ti es una prioridad, evitando tareas basura, y obligaciones que te has «auto-impuesto» y que no te aportan nada.
  • Más tiempo y energía para focalizarte en tus responsabilidades y prioridades. Si te enfocas en «tus cosas» podrás optimizar mejor los recursos, disponer de más tiempo y energía.
  • Sensación de control de tu vida. Decir NO te proporcionará control en tu vida, y una sensación increíble de estar a los mandos de la nave, siendo por fin, el dueño de tus propias decisiones.

Piensa que en las primeras ocasiones que digas no, seguramente te invadirá un sentimiento de culpa. Si actúas en base a tus convicciones, lo evitarás.

¿Cómo hacer que decir NO sea más fácil que nunca?

  • Conoce tus prioridades, responsabilidades y el tiempo disponible. Si eres consciente de todos tus «asuntos» te será más sencillo discriminar si puedes o no asumir nuevas responsabilidades. Apaciguará el sentimiento de culpa si eres consciente de que ya vas «a tope».
  • No empieces con disculpas. Si le tienes que decir a alguien que No, mejor díselo directamente y deja las disculpas para después. Dile: «No puedo hacerlo, tengo muchas cosas (o específica las cosas que tienes entre manos). Lo siento pero no puedo ayudarte «. Si empiezas con disculpas o dudas, insistirá porqué creará que te estás excusando, si desde el principio marcas la frontera, verá que tienes motivos de sobra para rechazarlo amablemente.
  • Sé proactivo. Adelántate a las peticiones. En muchas ocasiones podrás detectarlo antes de que te lo pidan, aprovecha la ocasión para advertirles que ya tienes demasiado trabajo, que no puedes hacerlo, o que no eres la persona indicada.
  • Date tiempo para meditarlo. Pide que te den tiempo para responder. Pospon la decisión. En ocasiones una buena estrategia será darnos tiempo, ya sea para meditarlo realmente y ver si la propuesta nos puede interesar, para revisar nuestros compromisos y ver si nos podríamos hacer cargo, para dejarnos una puerta abierta para en un futuro próximo asumir esa petición o simplemente para que quien nos lo pida busque alternativas. Te sorprenderá la de veces que cuando le dices a alguien que te pide algo que te lo tienes que pensar, encuentra por si solo otras vías para resolverlo u otros inocentes para que le ayuden.
  • No eres tú, soy yo. Esta frase maldita en las relaciones de pareja, puede sernos de gran ayuda en estas situaciones. Traslada a tu interlocutor que no es que no quieras hacerlo, es que tú no eres la persona más adecuada para hacerlo.

 

La pregunta que evita que tengas que decir NO

Si a pesar de todas estas recomendaciones no puedes evitar decir que NO, y no quieres herir sus sentimientos, existe una fórmula que funciona. Cuando alguien te pida ayuda, pregúntale «¿Cómo podría ayudarte?«

Fíjate que con esta sencilla pregunta vas a conseguir varias cosas de golpe, primero evitarás esas malas sensaciones, harás reflexionar a quien te lo pide sobre si eres la persona más adecuada, y además colocarás otra vez la conversación y la decisión en su tejado.

Con esa sencilla pregunta le estás obligando a detallar exactamente lo que quiere y necesita. Y en caso de no hacerlo, será mucho más sencillo decirle NO, aunque te puedo asegurar que ellos mismos dirán aquello de:»Bueno, es igual, ya me apaño yo».

Valórate

Esas dos letras, N-O, pueden generar una sensación de respeto muy grande en lugar de rechazo. Trazando límites claros, quien pueda reclamarte sabrá que estás dispuesto a ayudarle siempre que esté en tu mano, tengas los recursos y seas la persona adecuada, y siempre desde el respeto mutuo.

Ahora ya sabes para la próxima vez que alguien te pida ayuda y no quieras decir «sí», cómo puedes decirle NO o mejor aún decirle «¿Cómo podría ayudarte?». Puedes usarlo tanto en el entorno laboral como en el familiar, con los amigos y conocidos. Ponlo en práctica y verás todo el tiempo que ahorrarás cuando dejes de decirle a todos:»Sí, claro, ¡te ayudo!».

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